La federación de empresas de restauración colectiva ha cambiado imagen y denominación. A partir de ahora, Feadrs se convierte en la nueva Food Service España con el objetivo de dar visibilidad al sector, potenciando la comunicación y la interacción con la sociedad. En una presentación celebrada en Madrid, la federación ofreció, además, los datos globales del sector y reclamó a la administración mayor corresponsabilidad para afrontar los exigentes retos a los que se enfrentan las empresas.  

La federación del sector de la restauración social y colectiva celebró el pasado miércoles 26 de febrero una presentación en Madrid para hacer públicos sus principales datos económicos, poner en valor sus fortalezas, analizar sus desafíos, y para dar a conocer su nueva denominación e imagen. 

Antonio Llorens, Presidente de Food Service España, Gerardo Cuerva, vicepresidente de CEOE y presidente de Cepyme, y  Javier Arenillas, secretario general de la federación


Antoni Llorens, presidente de la federación y Gerardo Cuerva, vicepresidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) y presidente de Cepyme, acompañados por, Javier Arenillas, secretario general de la federación, fueron las personas que intervinieron en el acto. 

La hasta ahora Feadrs (Federación Española de Asociaciones dedicadas a la Restauración Social) es ya oficialmente Food Service España, un nombre modernizado y más acorde con la denominación europea del sector (Food Service Europe); el cambio lleva además asociado el impulso de nuevas estrategias en la línea dar visibilidad social al sector y poner en valor el trabajo de los profesionales que trabajan en él.

La restauración colectiva es un sector que juega un papel clave en la sociedad, pero que continúa siendo un gran desconocido a pesar de estar presente en todas las etapas de la vida, desde guarderías, colegios, universidades, empresas, hospitales o residencias, hasta eventos deportivos o culturales, cárceles o el ejército. Este desconocimiento provoca en ocasiones cierta distorsión en las percepciones de los usuarios y de la opinión pública que la federación quiere combatir potenciando la comunicación y la interacción con cada colectivo. En este sentido, Antonio Llorens destacó la apuesta de todo el sector “por dar un impulso a nuestra comunicación para transmitir tanto los retos que debemos afrontar, como los esfuerzos y la evolución de un sector que nos ha consolidado entre los sistemas de restauración colectiva más avanzados de Europa”.

Las cifras globales de la restauración colectiva

Tal como se señaló en la rueda de prensa, la restauración colectiva es responsable de la alimentación diaria de más de 8,5 millones de personas de diferentes edades y colectivos (“casi un 20% de la población española” según reflexionó Gerardo Cuerva); genera más de 92.000 empleos directos que trabajan exclusivamente en los servicios de restauración; factura 3.648 millones de euros; y representa el 0,3% del PIB español. 


Así mismo, según datos de Insight View (herramienta analítica de Iberinform), la evolución de los datos del sector apunta un moderado crecimiento respecto al ejercicio anterior, con un aumento de la facturación de un 1,7%; mientras que los indicadores de rentabilidad se mantienen en una banda del orden del 2,2% mostrando cierto estancamiento respecto a las ratios de ejercicios anteriores.

Para Antonio Llorens, estos datos “requieren una mayor corresponsabilidad por parte tanto de la administración, como de otros agentes que intervienen en el desarrollo del mercado, para asegurar el equilibrio en la evolución de los costes de las empresas y los precios del servicio, así como para seguir impulsando la mejora continua en la calidad, asegurando la sostenibilidad del sector”.

Mayores exigencias al mismo precio

Como no podía ser de otra manera, los responsables de Food Service España mostraron su preocupación por esa falta de corresponsabilidad por parte de la administración que supone, según palabras de su presidente “que no sea fácil operar en el sector”“Se nos exige cada año realizar mayores esfuerzos de inversión en investigación, tecnología y formación para afrontar unos retos cada vez más complejos en términos de seguridad, eficiencia, sostenibilidad y mayor personalización en nuestros servicios, y por otra parte no se tiene en cuenta, por ejemplo, la indexación del Índice de Precios de Consumo (IPC) en los contratos públicos”. Llorens recordó también que un 50% del negocio del sector corresponde al mercado privado y el otro 50% al público.



Igualmente, el presidente de la federación ha destacó factores como el aumento de las intolerancias alimentarias, el compromiso con el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) o el aumento de los precios en las materias primas como ejemplos que inciden en el aumento de los costes de las empresas. A estos costes, se suman la evolución de los salarios y otros elementos que no pueden lastrar las inversiones en innovación ni la necesaria evolución en la mejora continua del sector. “Es imprescindible que la estructura de costes de las empresas tenga un reflejo razonable en la evolución de los precios y que se contemple en los pliegos de licitación de grandes colectivos como los colegios, las residencias o los hospitales para compartir de forma más eficiente y equilibrada el objetivo común de seguir mejorando la calidad de la alimentación de millones de personas cada día”, concluyó Llorens. 


Por su parte, el vicepresidente de la CEOE y presidente de Cepyme, Gerardo Cuerva, desgacó la importancia social del sector, poniendo en valor “su gran competitividad y su labor en el cuidado de la salud pública con una firme apuesta por menús saludables y máxima calidad alimentaria”. Cuerva añadió que el sector es “un ejemplo real de las consecuencias que puede tener cualquier cambio normativo”, incidiendo en “el impacto que la subida del salario mínimo profesional puede tener en sectores como este, tan ligado a contratos públicos con las administraciones”.

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