Por: Maria González, Responsable de dietética de Albie.

Un estilo de vida saludable durante la etapa escolar determina en gran medida un crecimiento y desarrollo adecuados, al mismo tiempo que disminuye el riesgo de futuras patologías. 

Durante la etapa escolar el criterio de elección de los alimentos por parte de los niños se basa principalmente en las características de color, textura y sabor de los alimentos, suelen elegir los alimentos más apetecibles desde el punto de vista de los sentidos, siendo éstos habitualmente deficitarios en nutrientes y perjudiciales para la salud.

Elegir alimentos con poco valor nutricional puede desencadenar problemas de malnutrición. En la población infantil pueden aparecer estados carenciales en algunos micronutrientes, debido a que éstos se encuentran en los alimentos menos apetecibles para los niños de estas edades, como en frutas, verduras y pescados. En otras ocasiones, una mala elección de alimentos o unos hábitos poco adecuados se traduce en un aporte excesivo de energía provocando sobrepeso u obesidad y enfermedades como hipertensión o diabetes tipo 2, asociadas a un exceso de grasa corporal.

La alimentación infantil en España se aleja de un patrón saludable. Según la OMS los riesgos asociados a una alimentación y estilo de vida poco saludable comienzan en la niñez.

Estudios científicos demuestran que la mejor edad para instaurar buenos hábitos en alimentación y salud es entre los 3 y 6 años. Por lo tanto enseñar a comer de forma saludable en esta franja de edad se traduce en buenos hábitos en la edad adulta.

Entre la población escolar es frecuente consumir poca fruta, verdura, legumbre y pescado y es abundante el consumo de dulces, bebidas azucaradas, golosinas y productos cárnicos procesados. 

Durante la etapa escolar de un niño es importante un reparto adecuado de las comidas a lo largo del día, potenciar el consumo de fruta fresca y de temporada, y que aparezca como postre habitual de las comidas y cenas y como parte de los desayunos y meriendas. Hay que tomar diariamente verduras y hortalizas de temporada de primer plato o como guarnición del segundo, además se recomienda que diariamente exista su presencia en forma de ensalada.  Las legumbres y los frutos secos (crudos o tostados sin sal) deben estar presentes en la alimentación de los niños, así como los cereales (pan, pasta, arroz…) en su forma integral. Deben aparecer los lácteos en forma de leche, yogur y queso. Para cocinar el mejor tipo de grasa es el aceite de oliva y como bebida se recomienda el agua

Además de una alimentación saludable es importante que exista un patrón de vida activo.

Por lo tanto, una correcta alimentación y la práctica de actividad física son esenciales para mantener un correcto estado de salud en la niñez.

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